Azúcar ¿Si o No?

Azúcar ¿Si o No?

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Fecha: 06/04/2014

Autor: Ana María Gómez Campos – Con la asesoría de Clara Rojas Montenegro – Nutricionista Infantil Aida Lebbos Saad – Pediatra y Directora de Fun4Fit

En el mes de los niños, SIN AZÚCAR te comparte contenido valioso acerca de la presencia del azúcar en la nutrición de nuestros niños. Muchos pensabamos que el consumo de azúcar en los niños no era problema, pero existen algunas consideraciones que debemos tener en cuenta en este tema.

Aunque no se trata de prohibirles el consumo de azúcar a los niños, entre menos haga parte de su dieta, mejor.  Aporta calorías vacías y su exceso conduce a problemas de salud como sobrepeso, diabetes y enfermedades cardiovasculares. ¿Cuál es la medida?

“Si te portas bien, te compro un helado”, “te comes las verduras y tienes derecho a postre”, “si no quieres almorzar, tómate al menos este jugo”. Con frecuencia los padres recurren a estas estrategias, como si las golosinas y los dulces fueran un premio al buen comportamiento o les ayudara a sus hijos a comer mejor. Pero se equivocan, lo único que logran es alejarlos de los buenos hábitos de alimentación.

Es innegable que el dulce es el sabor preferido de los niños, pues es el primero que conoce un bebé a través de la leche materna y desencadena una respuesta placentera.  Pero eso no quiere decir que haya que preparar sus alimentos con azúcar, panela o miel, cuando en realidad ellos no lo necesitan. La tendencia actual, según la nutricionista Clara Rojas, es la de no incluir durante el primer año alimentos con adición de azúcar o sal, pues esta etapa juega un papel clave en la formación de hábitos.

Algunos estudios de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica que abordan las experiencias tempranas con los sabores y preferencias alimentarias durante la niñez han encontrado que este aprendizaje se ve limitado por predisposiciones genéticas, las cuales incluyen un gusto innato por sabores dulces y salados y rechazo por los ácidos y amargos. Los menores también están predispuestos a preferir alimentos con alto aporte de energía, a rechazar alimentos nuevos y a aprender la relación entre los sabores y las sensaciones gástricas después de ingerirlos. Sin embargo, estas predisposiciones genéticas podrían modificarse a través de la experiencia y los padres juegan un rol muy importante en la alimentación complementaria. A juicio de la pediatra Aida Lebbos, si los padres comen mucho dulce, los niños desarrollarán ese gusto también. Y ningún extremo es bueno.

Pero, ¡ojo!, porque una cosa es el azúcar procesado y otra la que contienen los carbohidratos de las frutas, verduras y harinas, necesarios para su desarrollo y nutrición.   “La energía debería provenir de estos alimentos. Las frutas, por ejemplo, contienen fructuosa, fibra, vitaminas y antioxidantes, y lo mejor es comerlas enteras y no en jugos, ya que dicha presentación pierden buena parte de sus nutrientes. En los bebés, cuando se introducen los alimentos, es mejor la fruta macerada e ir aumentando la consistencia poco a poco”, indica la especialista.  Se trata de diferenciar el azúcar natural refinado, que se emplea en la mayoría de ‘paquetes’ y comida chatarra.

En su consulta, la nutricionista encuentra que con frecuencia hay niños que no comen bien, pero cuando les ofrecen una golosina, aceptan sin renegar, al punto de sustituir una comida por un brownie o un bizcocho.

Lo cierto es que, de acuerdo con Clara Rojas “ en los últimos 20 años, los parámetros de la nutrición han sufrido un cambio trascendental que se encamina hacia necesidades nutricionales del ser humano”

Hoy por hoy debemos tener un equilibrio energético; gastar lo que consumimos.  Y los niños tienen necesidades calóricas altas: por su metabolismo necesitan por lo menos el 50% de las calorías para su crecimiento, para digerir y excretar.

A partir de los dos años, la velocidad de crecimiento disminuye y cuando van al colegio pasan más tiempo sentados y la oportunidad de practicar alguna actividad física disminuye.

En el caso de niños deportistas, demandan más energía de absorción lenta, que se obtiene de los carbohidratos, no del azúcar.

Y aunque un individuo puede vivir SIN AZÚCAR, no se trata de suprimirla de la dieta, sino de comer con moderación. “Hay personas que necesitan azúcar, que si no consumen sienten desasosiego –como adicción-, y se trata de evitar llegar hasta ese punto”, anota la nutricionista.

La infancia es el momento de enseñarles cuales son las porciones adecuadas para su edad y las características de los grupos de alimentos.

Fuente: Revista Sociedad Colombiana de Pediatría, Febrero 2014, página: 13 y 14.

Ahora cuéntanos, ¿cuál era tu pensamiento acerca del azúcar en la alimentación de tus hijos antes de leer este artículo? y ¿qué opinas ahora?

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